Para hacer florecer los viejos árboles arqeados por el vendaval característico del lugar.
Para crear aqella música qe más adelante nos uniría, aqel sonido medieval, triste y alegre a la vez, armonioso, táctico, bello.
Gracias a ti resplandecieron los luceros apagados de aqella isla abandonada, y el centro de la misma recobró el aliento, el corazón.
Gracias a tu presencia la niebla se disipó dejando pasar tenues rayos de sol qe sólo iluminaron los ríos, e hicieron brotar la vida verde; pues las nubes se qedaron, como símbolo de una aparición diferente, de una aparición única, una aparición qe sólo le comprometía a él y a aqella peqeña isla.'

Erzsebéth Lilith { F }